Adiós Myanmar!

Tras pasar unos días magníficos en el lago Inle, tocaba despedirse de Birmania, no si antes pasar por Yangón para coger un avión hacia Bangkok. Desde allí nos dirigimos a las playas de Tailandia para descansar después de dos largos meses de viaje.

Pero volviendo a Myanmar, no queremos despedirnos sin antes enumerar algunas de las vivencias que hemos vivido en este país y que tanto nos han marcado. Primero de todo destacar que en Birmania hemos podido disfrutar de unos paisajes y lugares espectaculares, empezando por la Swedagon Paya en Yangón, pasando por la llanura de Bagan y acabando en el Lago Inle. Un tanto polvorientos eso sí, pero es normal al haberlos visitado durante la estación seca. Su herencia cultural, influenciada por China, Tailandia e India, hacen de este país un lugar único en el mundo.

Tampoco nos queremos olvidar de su gente. Esos maravillosos e inocentes niños que no dudan ni un minuto en jugar y reirse contigo. Con un simple Mingalaba (Hola!) consigues que se les ilumine la cara y si les sueltas un Laade / Choode (guapa/guapo) sus mejillas se enrojecen con timidez.

En cuánto a los mayores no podemos si no agradecerles con un Chezutimbadé (Muchas gracias!) su amabilidad y su hospitalidad infinita. Aunque en muchas ocasiones estas personas estén en la más absoluta pobreza, no dudan en ofrecerte su casa o un plato de comida. Es impresionante comprobar cómo después de soportar durante años una férrea dictadura y luchar ante innumerables penurias, los birmanos siguen hacia adelante con la mejor de sus sonrisas. En estos momentos el país está cambiando a pasos agigantados, en parte fomentado por el turismo que en últimos años ha ido en aumento. Sólo esperamos que la gente que los visite de ahora en adelante los trate con el cariño y respeto que se merecen.

Para finalizar queremos hacer una mención especial a nuestros amigos, primero Adrian, nuestro amigo neozelandés con el que hemos pasado muy buenos momentos. Pero sobretodo Xavi, con el que en cantidad de ocasiones hemos disfrutado y reído. Sus dilataciones y tatuajes despertaron mucha espectación en las calles de Myanmar y conseguían dejar a los birmanos estupefactos! Solo podemos decir que ha sido un placer viajar con vosotros!

Así finaliza nuestra estancia por tierras birmanas, las cuales nos han enamorado y esperamos poderlas visitar de nuevo. Tata Myanmar (Adiós Myanmar!) y Chezubé, Chezutimbadé ( Gracias, muchas gracias!), os hecharemos de menos…

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