Agra vs Taj Mahal

Agra, el hogar de una de las 7 maravillas del mundo, el famoso Taj Mahal. Cuando uno piensa en India, muchas veces visualiza este mausoleo de mármol blanco; pero una vez te has sumergido en esta tierra y has disfrutado/odiado muchas de sus facetas, cuando llegas a Agra y lo ves por primera vez, te das cuenta de que quizá no es exactamente la imagen de este país. Sin duda es precioso y la historia de su construcción no deja indiferente a nadie, por tanto es una parada obligada. El Taj Mahal fue mandado edificar por un emperador tras la trágica muerte de su esposa de belleza legendaria, llamada Muntaz Mahal.  Éste, loco de tristeza hizo la promesa de construir un mausoleo único en el mundo. Fue diseñado por uno de los más célebres arquitectos persas de la época, y para que pudiera realizar esta obra prodigiosa el emperador mandó matar a su prometida, asegurándose así de que pudiese concebir el dolor y la tristeza que sentía.

Pero para visitarlo hay que llegar hasta Agra, y ésta es sin duda una ciudad agresiva con el turismo en muchos sentidos. Constantemente conductores de rickshaws, comerciantes o restauradores, te acosan de un modo menos sutil que en otros lugares. Los precios son excesivamente caros, tanto para el alojamiento, como para entrar a los monumentos (solo el Taj Mahal cuesta unos 12€, siendo la entrada más cara de toda la India). Además la extrema suciedad de sus calles, parques y ríos hacen que uno no se sienta del todo a gusto, y por si fuera poco, la extrema polución del aire está causando estragos el Taj Mahal tiñéndolo de un siniestro amarillo azufre. Sin duda todos estos ingredientes han hecho que cada año desciendan los visitantes de esta ciudad para ver su joya más preciada.

Aún así, uno no puede omitir esta visita… Nos hospedamos en una guesthouse muy sencilla pero bien situada y con buenas vistas, con la idea de que nos quedara cerca y poder llegar temprano. Al día siguiente a las cinco, nos levantamos para estar solo una hora más tarde, desayunados y listos en la puerta. Cuando llegamos ya había cola, y los controles exhaustivos a los visitantes no ayudan a que esta transcurra con fluidez, pero aún así conseguimos entrar de los primeros. La primera visión impacta, su majestuosidad entre brumas matinales, las simetrías reflejadas en el agua cual espejo, todo parece sacado de un cuento… pero cuando miras a tu alrededor te das cuenta de que apenas puedes disfrutar esta sensación porque empiezan las carreras y los empujones para sacar la mejor foto! Se convierte en una especie de parque temático de especímenes del turismo, guías improvisados, fotógrafos en safari, coreanos felices de la vida, etc.. realmente un espectáculo sociológico!

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