Llegada a Delhi

Después de tanto tiempo, dos vuelos cancelados y mucha nieve de por medio, por fin llegamos a Delhi! nuestra puerta de entrada a la India. Al salir del aeropuerto contratamos un taxi para ir a Majnu Ka Tilla, la colonia tibetana, un oasis de paz en medio de la frenética urbe. Pero el taxista no supo llevarnos así que acabamos en Pahar Ganj, el barrio con mas concentración de mochileros por m2 de Delhi, dónde nos vimos involucrados en una pequeña odisea matinal para encontrar habitación. Después de descansar un poco, decidimos pasear por los alrededores empezando por Conaught Place, una céntrica plaza llena de contrastes. Allí nos encontramos un cóctel de tiendas de lujo, expertos limpiadores de orejas, parejas hindúes en busca de un beso clandestino entre arbustos, turistas hambrientos de souvenirs… todo un espectáculo. Des de allí cogimos un metro hasta Old Delhi, con la intención de visitar el Fuerte Rojo y la mezquita más grande de India, llamada Jama Mashid. Al salir de la estación nos impactó lo que vimos, estrechas calles llenas de gente con centenares de mendigos, vacas sagradas, olores desagrables, templos y puestos callejeros de comida, además de una cantidad de basura desmesurada. Es entonces cuando empezamos a ver la dureza del país.

Después del choque y de visitar por encima el fuerte y la mezquita, decidimos que ya teniamos bastante y cojimos un rickshaw para ir a una zona más alejada del centro, dónde se encuentra la Indian Gate. Estuvimos disfrutando de la tranquilidad del lugar viendo a los jóvenes jugando a cricket y a las familias paseando con sus bebés.

Fue un día intenso, pero nos sirvió para adaptarnos al caos de esta ciudad que nos acogió por poco tiempo ya que al día siguiente nos íbamos en dirección a Jodhpur, también conocida como la ciudad Azul.

Podéis encontrar más fotos en la Galería

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